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Cinco mil años no es nada

Las redes sociales y la posibilidad de las comunicaciones móviles no son un invento reciente. No son ni siquiera un invento medianamente reciente. O mejor dicho: son un invento antiguo. Unos 2.000 años de antigüedad, (saquen o ponga un siglo más o menos)

Pocas organizaciones fueron tan eficientes como el Imperio Romano. Enorme, con una extensión que ocupaba todo el mundo conocido de ese entonces, la única forma de enterarse de qué ocurría era a través de cartas y mensajes. Los ciudadanos que podían pagarlo, tenían esclavos llamados “tabellarii”. Los “tabellarii” tenían como función llevar de un lugar a otro las “tabula cerata”. Estas eran una tablillas rectangulares donde se escribía un mensaje en la cara encerada. Al recibirlo, el destinatario borraba con una mano el mensaje original, escribía la respuesta y el pobre tabellarii iba corriendo a llevarla de vuelta a su amo. De alguna manera, cuantos más tabellarrii se tuvieran, mejor “ancho de banda”, porque más mensajes podían ser enviados y recibidos. ¿Suena conocido el sistema? Mensajes cortos, instantáneos (o el concepto de instantáneo del imperio romano) y escritos en un plataforma rectangular, no más grande que un cuaderno. ¡Habemus iPad et Whatsapp!

Y si vamos un poco más atrás, tenemos las “ostracas”, pedacitos de arcillas rotas en donde se dejaban o enviaban pequeños mensajes que –por el tamaño mismo del pedazo de arcilla rota- no podía ser muy largo. De hecho, como de 140 caracteres. Era con estas “ostracas” que se hacían las votaciones en Atenas cuando se debatía si alguien debía ser condenado al exilio por diez años. Todo el mundo escribía el nombre de la persona juzgada y si se alcanzaba la mayoría simple, era expulsado de la polis. De ahí que, quién era condenado por lo que decían las “ostracas”, era condenado al “ostracismo”.

Y si nos acercamos un poco más en el tiempo, San Pablo era el maestro del Re-Tweet. Cuando escribía sus “Epístolas”, lo que buscaba era que sus cartas fueran no solo recibidas por los destinatarios, sino que fueran a su vez copiadas y enviadas a otros grupos a los que los destinatarios consideraran que podía interesarles el contenido.

Y no hablemos de escribir en nuestro muro. Antes del muro de Facebook existía, por ejemplo, el muro de Pompeya. Y en ese muro, la gente escribía lo que sentía y pensaba. Y eran cosas tan importante como las de la actualidad. Algunos ejemplos reales: “Gané a los dados 8.522 denarii en Nuceria– buen juego”, “El 19 de abril, hice pan”, “El hombre con el que estoy cenando es un bárbaro” o “Atimetus me dejó embarazada”.

No sabemos si Atimetus se hizo cargo de su hijo o no (admito que me dio curiosidad retroactiva de unos dos mil años) pero lo que si queda claro es que la necesidad de comunicarse es inherente al ser humano. Casi podríamos hablar de un “cerebro social”. De hecho hay una relación entre el tamaño del neo-cortex y los tamaños de los grupos de diferentes simios (por cierto, según esta relación el número máximo de personas con las que efectivamente podemos manejar una relación es de ciento cuarenta y ocho, ciento cincuenta para redondear).

Está claro que somos seres sociales y siempre hemos hecho uso de herramientas que tienen que ver con la posibilidad de comunicarnos más eficientemente, más rápidamente y más claramente. De hecho, existen dos clases de medios sociales: los que circulan horizontalmente (Twitter, Facebook) y los que circulan verticalmente (usted mismo leyendo esta columna que escribió una sola persona, pero que puede ser –ojalá- leída por muchas). Y si bien estamos muy acostumbrados a la segunda manera de transmisión de la información (la línea de tiempo imprenta-diario-radio-televisión) no podemos dejar de pensar que –en la escala de la historia- las estructuras verticales son una anomalía, una curiosidad que –sociólogos del siglo XXXVII- podrán llamar “el corto período en el cual muy pocos hablaban y una gran mayoría escuchaba silenciosamente”.

Esto nos lleva a tratar de entender este cambio dentro de la empresa. ¿Debo permitir que todo el mundo use Twitter? ¿Qué hago con mi marca? ¿Cómo es la estrategia que debo llevar adelante en Facebook? ¿Y Pinterest? ¿Debo permitir el uso de redes sociales a mis empleados en horario de trabajo? ¿Debo promoverlo? ¿Y si el social networking se termina transformando en social NOTworking?

Mobilidad y redes sociales, mensajeros y mensajes: tenemos entender que todo ha cambiado para que nada cambie. Y que este viejo nuevo escenario nos plantea desafíos impensables hace pocos años. ¿Qué valor aporta el acceso a la información en el proceso de innovación de mi marca? ¿Qué oportunidad de mejora conlleva el ida y vuelta con el consumidor?

En resumen: tenemos que adaptar nuestras empresas, nuestros servicios y medios de comunicación a –no ya algo nuevo- sino a ser lo que siempre fue: un sistema de horizontal de comunicación. Y si quieren seguir conversando, me pueden mandar un “tabula cerata” con una “ostraca” a @ramirofv. Yo les prometo que les mando un “tabellarii” en cuanto pueda. En el día, seguro.

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Data, a love story

Antes que nada, creo que es oportuno el disclosure: conozco a los protagonistas. Y no sólo eso: conozco el final de libro. Y estas dos cosas no sólo hacen que el libro sea mejor, sino que lo haya disfrutado de punta a punta.

Paso a contar.

En SXSW 2012, Hiram Enriquez me presentó a Amy Webb, una persona con la que un tiempo atrás hizo consultoría para algunos diarios. Amy estaba con su marido Brian. Era la hora de la cena, hacía hambre, por lo que decidimos ir a los food trucks que, como ya comenté en algún otro post, son una parte importante de la dieta básica en SXSW.

En mi caso -como es costumbre- elegí un camión de hamburguesas y Brian decide lo mismo. Ipso facto nos ponemos a hablar, lo de siempre: de dónde sos, de Argentina, uy qué lejos, nunca fui, quiero ir, está bueno. Pero todo esto fue en 5 minutos donde, como por arte de magia, se armó esas ondas que decís: “¡Qué buen tipo este pibe”.

Con nuestras hamburguesas en la mano, volvemos con Brian a la mesa de comer de pie donde estaban Amy -su esposa- e Hiram, mi colega. Allí seguimos hablando de qué lindo estaba SXSW cuando le pregunto a Brian de qué medio era. Descarté que siendo Hiram, Amy y yo periodistas (o lo más parecido a lo que nuestras carreras nos habían transformado), Brian sería también de algún medio. “No, no soy de medios: soy optometrista”. Realmente me costó imaginar a esta persona con una bata blanca preguntando qué letra es esta, pero era así. Medio mezcla de Evan Handler con Brian Eno, me quedé con ganas de conocerlo un poco más.

La hamburguesa se acabó, nos saludamos, cambiamos tarjetas y no nos vimos más. De todas formas, siempre recordé a Amy Webb y a su marido Brian por un detalle que me comentó Hiram un poco después: “¡Qué buena onda parecen ser los dos!, ¿no?”. ““, me respondió Hiram. “Y lo más increíble es que se conocieron por internet”.

Poco podía imaginar yo que en la SXSW del año siguiente, Amy iba a presentar su libro Data, a love story. ¿De qué trata? En buena parte de la presión familiar para conseguir una pareja, pero por la otra, como hizo una especie de SEO / SEM del amor y utilizó tdo su conocimiento de optimización de la información luego de que los servicios de citas de internet le ofrecieran unos personajes a cuál cada vez peor.

Como se imaginan, la historia tiene final feliz: luego de “hacking the system” (que cuidado que no fue hack lo que se dice un hack tanto como SEO o SEM no es hack de Google), Brian apareció en su vida.

El día del lanzamiento de su libro tuve otra conferencia y no pude ir, pero Amy tuvo la gentileza enoooorme de regalarme una copia dedicada.

Si tengo suerte, en el SXSW del año que viene me voy a volver a cruzar con Amy Webb y con Brian Woolf, su marido.

Conociendo la historia de ambos, es como si -de alguna manera- ahora fueran amigos cercanos, como si hubieramos charlado durante horas en el living de casa y nos hubieran contado, con lujo de detalles, las mejores anécdotas de cómo se conocieron.

Si el libro tiene algo lindo, es eso: la cercanía y la voz de Amy. No sé si existe una edición en castellano (si no la hay, debería haberla), pero si pueden, no dejen de leerlo para que cuando compren los derechos para hacer una comedia romántica para el cine o la televisión, puedan decir: yo leí el libro antes (o por lo menos, lo conocía)

De todas maneras, yo siempre les voy a ganar: yo comí una hamburguesa con la autora y el co-protagonista.

Y si tienen alguna duda de que la historia es maravillosa, les dejo el book trailer (dato: la persona que se ve al final, parado en las escaleras, es el verdadero marido).

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TED y el día que me di vergüenza

Tal vez todo sea una herida narcisista porque no me eligieron.

Lo pensé mucho -de hecho, lo sigo pensando- y creo que no. Realmente creo que no. En verdad siento que esa tarde en la que yo mismo me puse en ese lugar, fue uno de los momentos de mayor humillación personal. Y autoinflingida.

Dejenme que les cuente.

Hace unos día me acaban llegaron los mails convocando para TED, por lo que tiene que haber sido el año pasado, más o menos por esta fecha: si querés ser orador de TEDxRiodelaPlata, dejanos un video con alguna charla que hayas dado y cuál sería el tema del que hablarías.

Sé que hablo bien en público. Es una de las pocas cosas para las que tengo talento (otra son escribir y comer hamburguesas a la velocidad del rayo). Después de una conferencia en Chile en la que tuve que hablar, un amigo me dice: “¿Por qué no te presentas para TED?”. Admito que en ese momento, la idea me divirtió, pero después la descarté.

Una semana más tarde, otra conferencia -esta vez en Buenos Aires- y un colega de otra empresa, me hace el mismo comentario: “¿Por qué no te presentas para hablar en TED?”.

Y ahí me picó el bicho. ¿Por qué no? Lo hago bien, la evolución de los medios (si no recuerdo mal ese era el tema) es algo que me interesó de toda la vida. ¡Estaría buenísimo! Ma’ sí: yo me anoto. Así fue que completé el formulario, adosé el URL de alguna charla mía por ahí y esperé ansioso como un niño espera la navidad.

Algunas semanas después, me llega un mail que dice: “después de una dura selección donde sólo quedó 1 de cada 8, te comunicamos que te esperamos el próximo miercoles para que participar de una audición. En la audición dispondrás de 5 minutos para dar una versión reducida de la charla que darías en el TEDx. La idea no es que cuentes cómo sería la charla, sino que la des. La selección será realizada por 20 personas de campos y experiencias muy variados”.

¡Buenísimo! -pensé. ¿Qué dificultad podría tener? Hablé ante alumnos que se querían ir a su casa en la clase de la última hora del viernes a la noche (eso sí que es duro), ante 1000 personas, ante jefes, ante pares, en inglés, en castellano: tírenme con lo que quieran. ¿En sólo 5 minutos? ¡Me sobra el tiempo! ¿Campos y experiencias variadas? ¡A nada temo, vengan de a uno en fondo!

Y así fue que empecé a preparar mi charla en su versión resumida de cinco minutos. Y me di cuenta de que no iba a ser fácil. Contar “El Corazón de las Tinieblas” en cinco minutos es reducirlo a “una de un barco que va por un río”. O lo mismo pasaría con el “Martín Fierro”, quedaría como “es una de un gaucho que va por la pampa”. Mientras cortaba diapositivas como un carnicero poseído, me empecé a sentir incómodo. ¿Por qué tenía que hacerlo en sólo 5 minutos? Entiendo, si tienen que ver a 20 personas, a cada una 5 minutos, son como…. 100 minutos… epa, menos de dos horas. Yo tomé exámenes que duraron más que eso. Bueno, alguna razón tendrán. Debe ser para condensar la charla en su materia más final. Su esencia, digamos.

Preparé una versión de cinco minutos, la cronometré y con satisfacción comprobé que controlaba mis poderes de oratoria con la precisión de un cirujano. Envié una copia a los organizadores y al día siguiente, puntual, me presenté a la cita.

La situación -ya al comienzo- me hizo sentir para el churrete. Me llevaron amablemente a una salita donde otros “candidatos” esperaban su turno para hablar. Muy desconcertante, porque todos entendíamos que nuestra presencia era de suma cero: para que cualquiera fuera favorecido, era practicamente inevitable que los demás perdieran. Claro que podían seleccionar a dos, pero era -al menos-, dificil.

Fue justo en ese momento que me empecé a sentir seriamente incómodo. Había un ellos (los electores, en algún lugar fuera de la sala) y un nosotros (los que seríamos examinados y juzgados). Y por alguna razón, estupidamente y sin que nadie me obligara, yo me estaba sometiendo a un juicio de otros, de terceros. ¿Por qué estaba haciendo semejante cosa? En el medio de esa idea, me convocan a hablar.

Y ahí estaban las “20 personas de campos y experiencias muy variados”: una compañera de una maestría que trabaja en Mora y Araujo, una perodista de una revista femenina que es mujer de un amigo, Santiago Bilinkis -a quién no esperaba encontrar porque pensé que estaba de viaje-, Gerry Garbulsky, Diego Golombek y otra gente que no conocía. Si no me habían mentido, había quince más. Todos esos campos y experiencias variados prestos a opinar si lo que tenía para decir -o como lo decía- valía la pena para ser parte de un TED. Me llené los pulmones para hablar.

La epifanía me cayó con la fuerza de un rayo.

Una profunda sensación de vergüenza me tomó el pecho y la nuca (no sé por qué, pero siempre sentí la vergüenza en la nuca). La pregunta que me hacía unos minutos antes, era ahora un grito: ¡¡¡¿¿¿qué estaba haciendo ahí???!!! ¿¿por qué me estaba sometiendo volitivamente al juicio de los demás como una vaca que pide que no la maten?? ¿Realmente necesitaba una situación de ese tipo? ¿Qué quiero validar? ¿Ante quién?

Me sentí un idiota y sentí el pudor y la bronca que sólo puede sentír un tipo al que es sometido a hacer algo contra su voluntad, cuando NADIE lo obligó. ¿Se entiende la dicotomía?

Retrospectivamente, creo que me ganó el ego: la sed de reconocimento, el salir en la foto, el poder decir en una conversación “cuando yo fui orador en TED” mientras me ajustaba los gemelos como si fuera un James Bond intelectual. Y ahí mismo, como una experiencia extracorpórea, supe que estaba actuando como un pobre tipo. Un gil de estopa. Su seguro servidor, un paparulo buscafama, no muy diferente a los mediáticos de los programas de televisión de la tarde. Un amigacho geek.

Di mi charla lo mejor que pude en el tiempo asignado (muchachos de TED, por si alguno llega a leer esto alguna vez: cinco minutos no sirven para dar una charla, salvo que se sea orador precoz). Di las gracias con una sonrisa y me fui a mi casa.

Apenas llegué, le dije a mi mujer: “Soy un pelotudo por haberme sometido al juicio ajeno sin que nadie me lo pidiera. A lo mejor me eligen, a lo mejor no, pero la experiencia fue una mierda y no tendría que haberlo hecho”.

No me eligieron, se los dije al comienzo del texto, pero por las dudas se los recuerdo. Pero por haber participado en la selección, me regalaron una entrada asegurada para el siguiente TED. Al menos no todo fue negativo.

Hay una fábula que siempre me gustó, la de la zorra y las uvas, de Esopo. Más de una vez me pregunté si no estaría actuando de esa manera. Y creo que no, porque mi bronca no es con TED. Me sigue pareciendo un foro espectacular y admiro a casi todos aquellos que son convocados a subirse a ese escenario.

Pero ponerse solito en el lugar del mendicante, buscando la validación de otros: eso esta mal. Da vergüenza.

Y lo peor es que no es ajena.

Es propia.

 

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SXSW Interactive 2013 – día 5 y final

El último día. Por un lado, uno está contento de volver a casa, pero por otro, la sensación de vacío que te queda es similar a la de cuando se acaban las vacaciones o una pareja se va de viaje sin fecha de regreso. No querés que llegue el final. No te gusta nada la idea de quedarte sin esa dosis diaria de inspiración, de inteligencia, de ver a gente que -como vos- está interesada en todo lo digital, en posibilidades y no en trabas.

Pero se acaba.

Y así fue el último día.

Primera charla: A Manhattan Project of the Mind (or Brain Wars)

Muy interesante. La dirigía Sharon Weinberger, que es columnista de BBC.com en la sección /Future e historiadora de DARPA, la “Defense Advanced Research Projects Agency”. O si se quiere decir de otro modo, la “Agencia Que Hace Cosas Muy Locas Con Aplicaciones Militares y Que Después Estan Buenísimas Como El GPS o Internet”.

Contaba Weinberger que uno de los síntomas de locuras más comunes es que los pacientes sienten que “desde afuera” les implantan pensamientos. Ya sean extraterrestres, el hijo de Sam o la CIA, es común que gente a la que le patina vaya yendo por la vida con gorrito hechos de papel aluminio para “bloquear” las señales.

Resulta que TAN locos, no estaban.

Siempre se intentó controlar la mente de manera externa. O al menos, ese fue el sueño del Pentágono. Y se gastaron millones de dólares en ese sueño. Resultó muy simpática una anécdota: en plena guerra fría, los norteamericanos se dan cuenta de que su embajada en Moscú estaba siendo bañada por microondas. Rapidamente pensaron que era un programa de los soviéticos para “leer” las mentes de los diplomáticos, por los que el Pentágono empezó a desarrollar su propio programa de lectura de la mente a través de microondas.

La guerra fría terminada, miles de millones de dolares después, se supo que los rusos sólo querían activar unos micrófonos que habían puesto en las paredes, por lo que el programa de los Estados Unidos fue un gastadero de dinero de proporciones gigantescas. Me imagino a más de un gordo soviético en una oficina de la KGB, diciéndole a un colega: “¿Me podés creer la que están haciendo los yankis, tovarich? Resulta que…”.

Más allá de la ciencia ficción, los únicos avances que hubo fueron en lo que se conoce como neuroprótesis (una prótesis controlada por el cerebro), pero poco se avanzó en lo que Weinberger se refirió muy cancheramente como “aug-cog” (Augmented Cognition). Es decir, tener de alguna manera un sub-cerebro externo que lo maneje una computadora.

Muy interesante, comentó una avance de justo unos días antes. Y si bien el Papa es argentino, los avances más grande de neurociencia son brasileños. Miguel Nicolelis nació en San Pablo, donde obtuvo su título en medicina con un PhD en neurofisiología y actualmente es profesor de la cátedra Anne W. Deane  y codirector del Centro Universitario de Neuroingeniería de la Universidad de Duke. Vocé abusó, digamos.

Hace unos días nada más, publicaron un paper sobre cómo se le había entrenado a una rata en Brasil y a través de una interface cerebro-cerebro, otra rata en Estados Unidos “sabía” lo que la otra había aprendido. Para que quede más claro, vean el video acá abajo:

Una rata aprende y la otra sabe. No es The Matrix con Neo diciendo “I know Kung Fu”, pero -en mi opinión- se le acerca bastante.

Otro experimento interesante es uno que lleva adelante el departamento de Homeland Security de los Estados Unidos. La idea es, a través de una serie de sensores, percibir lo que ellos llaman “mailintent”, es decir, la intención de cometer un crimen ANTES de que se cometa. ¿Se acuerdan de los pre-cogs de Minority Report?

Ven el video y temblemos juntos.

Buena charla. Alto nivel de nerditud (como me gusta) e interesante. Y el día recién empezaba.

 

Segunda charla: Esther Dyson, Release 0.9

Escuchar a Esther Dyson es como escuchar al Papa. Eso es: Dyson es la papisa de Sillicon Valley. Dejenme que les cuente: la señora Dyson invierte poco dinero en companías que recién empiezan. Por eso es es que sólo invirtió en Evernote (de donde fue directora), Facebook, LinkedIn, Square, Technorati, del.icio.us (comprada por Yahoo!), Flickr (también comprada por Yahoo!), Medstory (comprada por Microsoft), y actualmente es parte del board de 23andMe, entre otras cosas. Digamos, que para decirlo fácil, alguna idea tiene.

Dos cosas rescato de la charla que me parecieron interesantes. Como inversora, más arriba acabo de nombrar la lista de los éxitos, pero ha tenido tantas churras como merinas. Por eso cuando dijo: “Nunca te creas que hiciste nada para merecer tu mala suerte o tu buena suerte”, me pareció interesante. Una especie de VC Zen que -estoy seguro- no debe abundar.

La segunda cosa que me llamó la atención (en la foto apenas se nota y no encontré ninguna en donde se viera mejor), pero Dyson estaba utilizando una pulsera Nike Fuel, un clip FitBit y un reloj pulsera de Basis (si no se los había dicho antes, les cuento que me muero de ganas de tener este último).  Ah, otro detalle: Dyson es inversora en Basis.

¿Por qué tantos sistemas de medición? Supongo que un poco para conocer el mercado, supongo que otro poco para analizar a la competencia de su inversión y otro poco por obse, nomás. Pero me parece muy interesante la tendencia del quatified self. Y Dyson está concentrada en el tema salud primordialmente.

En varios momentos de la charla, pensé que Daniel Nofal, de Wikilife y Santiago Troncar, de SaludMovil.net hubieran disfrutado mucho el haber estado ahí.

 

Tercera charla: Peter Thiel: You Are Not A Lottery Ticket

Nunca había escuchado la expresión “PayPal Maffia” hasta unos minutos antes de esta presentación. Parece ser que todos los fundadores de PayPal, luego de vendérsela a eBay por 1.500 millones de dólares, siguieron haciendo cosas y no les fue nada mal. Se ayudan entre ellos, son amigos y son exitosos. Peter Thiel es el “don”, pero los miembros incluyen algunos “bebés” como Elon Musk, de SpaceX y Tesla Motors; David Sacks, de Yammer; Steve Chen, Jawed Karim y el diseñador de PayPal, Chad Hurley que fundaron YouTube; Russel Simmons, uno de los primeros ingenieros y Jeremy Stoppelman, que era el VP de Tecnología fundaron Yelp, Inc.; Reid Hoffman que era EVP fundó LinkedIn y el director de marketing era nada menos que Dave McClure, de 500 Startups. ¿Se dan cuenta? ¡¡Todos juntos bajo el mismo techo!! Me gustaría saber si alguno de mis grupos de amigos se va a transformar en algo así. Me viene a la cabeza la Kansas Mafia o Galan Mafia. Capaz que me toca :-)

Thiel hizo una charla muy interesante donde planteaba el análisis del futuro en 4 ejes: optimista, pesimista, determinado e indeterminado. Y fue demostrando como, a lo largo de la historia, naciones y personas ponía el acento en diferentes cuadrantes según los momentos que se vivían.

Un contraste interesante con Dyson (y tal vez para sacudirse de encima el mote de PayPal Mafia = todos suertudos) al comienzo de la charla habló de este slide:

A la izquierda: “Soy un gran creyente en la suerte. Y descubro que cuando más duro trabajo, más suerte tengo”, Thomas Jefferson. A la derecha: “Cuanto más duro trabajo, más suerte tengo”, Samuel Goldwyn.

¿Qué contraste, no? La suerte es aleatoria vs. la suerte la hace uno mismo. Ambos millonarios, ambos exitosos. ¿Quién tendrá razón?

 

Cuarta charla y cierre: Bruce Sterling closing remarks

¿Qué puede decir de Sterling? Visionario, futurólogo, escritor de ciencia ficción, creador del Dead Media Project (uno de mis grandes placeres a la hora del browsing dominguero)… es lo que en lunfardo argentino llamaríamos un “grosso”: un grande.

¿De qué habló? Tal vez sea más facil decir de que no hablo. No habló de dejar las cosas como están, no habló de no avanzar sabiendo que se destruye, no habló de no obsesionarse con lo nuevo por lo nuevo en sí mismo, no habló del pasado, no habló del futuro y jamás dijo que nada debe cambiar para que nada cambie.

El estilo medio rebuscado del parrafo anterior es un intento modesto y mediocre de imitar su forma de hablar, su mordacidad y su onda.

Siempre que escucho a Sterling, se me vuela la peluca. Y el cierre de SXSW Interactive 2013, no fue una excepción.

Y esto fue todo, amigos. Habrá otro post con las misceláneas de SXSW, la sumatoria de curiosidades y datos que pueden servirle a aquellos que quieran ir en el 2014. Yo voy. Ojalá nos veamos allí.

 

 

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SXSW Interactive 2013 – día 4

Y comenzó el cuarto día de SXSW.

Primera charla: Stephen Wolfram: The Computational Future

Si no lo conocen, Stephen Wolfram -ademas de tener un nombre que suena muy canchero- es un matemático creador del programa Mathematica y del buscador Wolfram Alpha.

Don Wolfram sostiene algo muy loco: que el universo, las ciencias naturales, todo, pero todo todo todo es computable y reductible a una serie de reglas matemáticas. El tema es que aún no se encontraron.

Para sostener el punto, se la pasó mostrando algunos ejemplos de algunas cosas que ojalá tuviera la inteligencia de comprender en su totalidad y poder contarlas acá. Sí les puedo decir que, al igual que la charla del año pasado, fue una charla quema cucas donde te hace pensar que no somos más que una expresión matemática de una deidad caprichosa que se sabía todas las tablas de memoria. Incluídas la del 7 y la del 9, que son las dificiles.

Una excelente manera de comenzar el día.

 

Segunda charla: The Future of Location: From Social to Utility

No sé por qué, pero siempre me cayo bien Dennis Crowley, el fundador y CEO de Foursquare. ¿Será por su aspecto juvenil? ¿Será porque no se hace la estrella? No tengo idea, pero me alegra informar que no me decepcionó en absoluto su presentación. El tema: el futuro de la geolocalización.

Un detalle baladí, como diría JLB: la cola para entrar a esta charla fue una de las más grandes que vi en los dos SXSW en los que estuve. A tal punto que pensé que me quedaba afuera.

Con 30 millones de usuarios, Foursquare se define como un motor de búsqueda local. Y es interesante como el mismo Crowley habló del tema de los badges como algo “muy 2009″ y que para él medio que estaba superado. El foco, contaba, ahora está puesto en los mapas, en los datos y en las recomendaciones. El ejemplo perfecto: el “marauder map”, de Harry Potter.

En otros momentos de la charla contó como -a través de los check ins- se podía distinguir la forma de las ciudades. Los invito a descubrir Buenos Aires de esa manera: es alucinante. También fue muy interesante este video donde se ven los check ins durante el huracan Sandy en Nueva York. Noten como todo el mundo se pega el pire de Manhattan y vuelven a aparecer en cuanto vuelve la energía.

Otro aspecto que estuvo interesante es como Foursquare abrió su API para que todo el mundo lo utilice como el sistema de geolocalización de facto, lo que está más que bien y de hecho, me dio algunas ideas a mi.

En resumen: Dennis Crowley es amigo, nos cae bien y es piola. Check-in para todos y todas.

Tercera charla: Designing wearable technology & the augmented self

Esta conferencia tenía un nombre interesante. Y hablaba un hombre interesante: Ahmed Riaz, el diseñador principal de Frog Design. Sin duda, que tenía que verla, pensé. El problema fue que también lo pensaron un montón de personas más y no lo pensaron tanto los organizadores: el salón se llenó en un santiamén y no pude escucharla. Pero dicen que no hay mal que por bien no venga, porque gracias a eso fui a…

 

Tercera charla 2: Edison vs. Tesla & the Myth of the Lone Inventor

Admito que estaba entre la duda de esta charla o la anterior, por lo que no poder asistir a la de Frog Design me dejó ir a la de Tesla y Edison sin culpa alguna.

Apena me siento, veo que el handler de twitter del expositor es @paleofuture. Y casi me caigo de la silla. ¿No sérá el autor del blog Paleofuture? (blog que siempre pensé que lo leía yo y nadie más). E increíblemente, Matt Novak ES el blogger de Paleofuture, uno de mis sitios favoritos.

Como buen nerd que soy, disfruté la charla de punta a punta (paso la parroquial que todas las rivalidades entre Tesla y Edison parecen que eran todas mentiras) y al final de la conferencia me pude acercar a Novak, estrecharle la mano y agradecerle por el sitio que hace.

Un placer total.

Cuarta charla: Building New Experiences with Google Glass

Durante todo SXSW se vio a mucha gente usando Google Glass. Eso hizo que la expectativa de ver qué se venía fuera enorme. Tan enorme que, una vez más… ¡me quedé afuera! Lo único que me consuela es que no sólo no pude entrar yo, sino tampoco medio SXSW. Mal de muchos…

 

Cuarta charla 2: Designing Habits: From Big Data to Small Changes

Desde hace más o menos un año estoy usando un Fitbit para averiguar un poco más sobre mis hábitos, entender qué coas me hacen mal y tratan de cambiarlas.

El quantized self es un tema que viene interesando de hace rato, por eso es que como segunda opción una charla donde participaran Jeffrey Holove, el CEO de MyBasis; Steph Habif, Healthcare Design Strategist de la Universidad de Stanford y todos moderados por Michael V. Copeland, editor senior de Wired.

¿Hasta qué punto tenér la información genera cambios? ¿Cuáles sonlos procesos que los generan? ¿Cuáles son los sensores que vienen? ¿Qué es medible? Fueron algunas de las preguntas que respondieron. Como siempre, los paneles donde participan más de dos personas a veces se tornan un poco dispersos, pero la conclusión fue muy interesante.

Y con esto, cerramos el día 4 y nos preparamos para la jornada final. Snif.

 

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SXSW Interactive 2013 – día 3

Un detalle que es importante en SXSW: duerman bien. Como Tita Merello, que recomendaba el Papanicolau a sus oyentes, de igual manera le recomiendo la mayor cantidad de horas de sueño posible a mis lectores.

Este año volví a confirmar la absoluta inutilidad de las fiestas al cierre de las charlas. Puede ser un sadwich, una cena con algún grupo en especial, pero el hecho de ir a “a la fiesta de Mashable”, “a la fiesta de Twitter” (que no es otra cosa que un bar cerrado para los participantes de SXSW y con los tragados pagados por una empresa), en general es mi opinión que no sirve para nada. Por lo tanto, es mejor irse a dormir temprano y estar fresco para las charlas de día siguiente. Sino, se quedan dormidos, como me pasó a mi hoy.

 

Primera charla: The future of Google search in a mobile world

Si hay un tipo que me gusta es Guy Kawasaki. Es incisivo, es inteligente y es un tipo que se fue de Apple no una sino dos veces. Esto último no sé si demuestra que tiene una gran etica personal o un sentido de los negocios nefasto. Pero me cae bien. Y hoy le tocó entrevistar a Amit Singhal, SVP de search de Google.

Don Amit era más embromado de atrapar que una anguila enjabonada en un balde de moco. Ante la pregunta: “¿Cuán grande en línes de código son los algoritmos de Google?”, la respuesta de Singhal fue: “mucha”. O cuando le preguntó: “¿Pero entonces el SEO es bullshit?”, Singhal le retrucó: “Para usted entonces el marketing es bullshit?”.

Muy corporativo, muy sanatero, nunca respondió más allá del libreto corporativo. Una lástima, una verdadera oportunidad perdida.  De todas maneras, alguna data interesante se dijo durante la charla

Kawasaki, un caballero y elegantísimo en todo momento. Admirable. Yo creo que lo habría cagado a trompadas, Google o no Google.

 

Segunda charla: Digital disruption: brands as culture participants.

Esta charla la daba otro indio, Shiv Singh, que es el Global Head de digital de PepsiCo. Como les comenté alguna vez, las charlas no son solamente en el Austin Convention Center sino que, como si fuera un campus, se contratan hoteles que estan en un radio no mayor a 10 cuadras, lo que hace que uno pueda ir caminando, eso sí, con paso firme y sin perder el tiempo.

Y así fue que corrí hasta el Hyatt Regency Hotel para que, al llegar con la lengua afuera, me dijeran que la charla “se había suspendido”. Fail. Nunca me había pasado antes en SXSW una cosa como esta, pero entiendo que le puede ocurrir al más pintado. Y es así que entonces, con el tiempo justo, tuve que buscar alguna otra cosa dentro del mismo hotel. Y así es que llegué a…

 

Segunda charla 2: Jiro dreams of Game design.

Hace un tiempo vi el documental “Jiro dreams of sushi”, por lo que me interesaba la conexión entre el título y la charla. Entré y la verdad, que no entendí la conexión. Poca gente. No entendí la charla. No entendí cuál era el objetivo. No entendí nada. Y me fuí. Fail, fail

 

Tercera charla: Tina Roth Eisemberg Keynote

Tina Eisemberg es conocida en el mundo twitter como @swissmiss, o también como la fundadora de Creative Mornings. La charla fue tremendamente inspiradora. Eisemberg es, además, la creadora de la app Teux Deux y de los tatuajes lavables Tattly.

Lo que más me quedó son una serie de “máximas” o de lecciones que ella tomó a la largo de su vida y que, decorada con muchos ejemplos, resumió en los siguientes puntos.

  1. Invertí tu vida en lo que amás
  2. Abrazá el entusiasmo
  3. Si algo te molesta, no te quejés: o lo cambiás haciéndolo mejor o no le prestes atención
  4. Confía y delegá en los demás
  5. Las experiencias valen más que el dinero
  6. Rodeate de gente que piense como vos sólo en las cosas importantes, pero que en lo demás, sean diferentes.
  7. Abandoná el ego y colaborá
  8. Ignorá a los que te odian
  9. Tomate un tiempo para pensar y respirar
  10. Si una oportunidad te da miedo, tomala.
  11. Se la tía loca de alguien más

Y después de la charla, me pude acercar a la Sra. Eisemberg y pude hacerle unas preguntar que -si los hados me acompañan- serán la puerta de novedades futuras (MITERIO, ASI, SIN S)

 

Cuarta charla: Is This Progress? More Meaning in Our Digital Life

Hay veces que las conferencias pintan increíbles. En este caso, los participantes no podían ser mejores: Evan Smith (Editor in Chief, CEO de The Texas Tribune), Josh Williams (Product manager de Location services de Facebook), Paul Pugh (VP de Creative Software Innovation de Frog Design) y  Brian Kralyevich (VP Design de Amazon). ¡Qué noche, Teté! Facebook, Amazon, Frog design, todas bajo un mismo techo hablando sonre el impacto de lo digital en nuestras vidas. Como diría el famoso Antonio Peña: ¡mamadera!

Y sin embargo, la charla fue muy aburrida.

Me cuesta encontrar un punto de conexíon, un tema en especial que se haya tratado. De hecho, fueron varios, diversos, por arriba: política, interfaces… todo a vuelo de pájaro, todo muy local (el periodísta del Texas Tribune lo llevaba todo al tema de las elecciones de Obama y la derecha, lo que hacía que fuera poco interesante para otros públicos).

En pocas palabras, me aburrí. Por eso es que necesité después un cambio de aire, insuflarme de inspiración geek. Y así es que me fui a la…

 

Quinta charla: @NASA: The User Experience of a Space Station

¿Cómo se diseña el software de una estación espacial? ¿Cuán cerca o lejos estamos de Star Trek? Según lo que contaron Sam Hashemi y Steve Hillenius, ambos Investigadores y diseñadores de UX de la NASA, se diría que bastante. Les voy a mostrar dos imágenes de la presentación de hoy.  Realidad y ficción.

La idea que todos tenemos del interior de una estación espacial.

Y por otro lado, el duro contraste:

Una imagen real del interior de la International Space Station

El salto que se produce entre ficción y realidad, es similar al salto que hay entre el software que se imagina un humano mortal y el que terminan usando astronautas y personal de tierra.

Muy geek, pero muuuuuy interesante (al menos, para un space fan como yo).

Y con esto cerramos el día de hoy. ¡Nos vemos mañana!

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SXSW Interactive 2013 – día 2

Primera charla:How Twitter Has Changed How We Watch TV

En cada uno de los SXSW a los que vine, traté de hacer una combinación de los temas que a mi me parecían interesantes con lo que podrían tener una aplicación práctica directa en mi trabajo cotidiano en MTV. Y esta es una de esas charlas donde se juntaron las dos condiciones (aunque este año me lo debería dedicar entero para mi ya que soy yo el que lo financia).
La primera charla del día, llevada adelante por Jenn Deering Davis (co-fundadora de Union Metrics) explicó algunas métricas de el concepto de 2nd. screen, las clases de eventos que la gente twitea mientras ve televisión (series, programas en vivo, eventos o series puestas todas de golpe en VOD como House of Cards en Netflix) y cómo hay patrones diferentes de twiteo de acuerdo a la clase de programa

En resumen: ¿una charla vuela pelucas? No, pero sí muy interesante y llena de información.

 

Segunda charla: Beyond Mobile: Where No Geek Has Gone Before

Interesante, conceptual, esta charla se basaba fundamentalmente en ejemplos y tendencias de mobile para el futuro, pero entendiendo a mobile como cualquier aparato que sea portable y pequeño.

El concepto de Personal Computer fue cambiando con los años, dijo Josh Clark , CEO de Global Moxie. Y la clave de las computadoras personal de hoy (los smartphones) consiste en la mayor capacidad de interpretar el entorno a través de sensores. GPS, realidad aumentada, reconocimiento de audio, etc, son sensores que nos ahorran inputs en los aparatos. Y esa es la interface del futuro: la no interface.

La charla es profunda y le voy a dedicar un post específico más adelante, pero en resumen, les puedo decir que estuvo buenísimo.

 

Tercera charla: How Tech Companies Should Pitch Hollywood

Ojalá uno tuviera una bola mágica que -a priori de sentarse y de haber hecho la terrible elección de descartar otras charlas por aquella en la que uno va a apoyar el trasero- te dijera: la charla esta va a ser un bodrio. Fijate si no hay otra que te convenga más.

Pero no, no hay nada como eso.

Por lo que a veces y afortunadamente sólo a veces, te clavas en una charla aburrídisima. Este fue el caso. Escapé un poco antes y me busqué un lugar para almorzar antes del gentío (un carrito muy simpático que tenía brisket enfrente del “playground google”). En pacas palabras: lo mejor fue el almuerzo.

 

Cuarta charla: Elon Musk Keynote

Para haber fundado PayPal, haberla vendido y luego poner toda esa plata en juego en dos empresas superarriesgadas como Space X y Tesla motors, no sólo hay que ser muy inteligente sino también estar completamente loco. Pues bien, así parecía estar Elon Musk. Los temas de los que habló todos fueron fascinantes (entrevistado sobre el escenario por Chris Anderson, el autor de Free y The Long Tail hay que ser muy gil para quedarse sin tema), sin embargo su forma de hablar era tan monocorde que varias personan admitieron haber cabezeado durante la charla.

 

Quinta charla: Chuck Lorre: In Conversation with Neil Gaiman

Esta fue -no sólo para mi, varios me dijeron lo mismo- una de las mejores charlas de todo SXSW. Chuck Lorre es el autor de Two and Half Men, Dharma and Gregg y The Big Bang Theory. Gaiman el autor de Coraline y la saga Sandman.

Juntos, son dinamita.

Uno alegre, enamorado de la gente y la vida (Gaiman) otro, desencantado de todo y con una mordosidad corrosiva que harían llorar a un marine (Lorre).

Ambos hablaron del trabajo, de la familia, de la creatividad, de los sueños.

Un charlonazo.

Ah, y al final estaba para comprar el libro de Lorre y post filita me lo firmó.  Soy feliz o no?

 

Sexta charla: The Embodied Brain

Esta charla fue pura ciencia. Un poco sistémica, pero ciencia al fin. La daba Christie Nicholson, periodista científica de la revista Scientific American/SmartPlanet.

El concepto es interesante: lo que hacemos con nuestro cuerpo, afecta nuestro cerebro. Desde la postura física o la gimnasia, efectivamente ciertos movimientos generan reacciones y neurogénesis que de otra manera, no están presentes.

Para los gorditos vagos como yo que creen que la única manera de hacer crecer el cerebro es a través de la pura contemplación intelectual y la lectura, esta charla fue una especie de revelación. Muy buen cierre de día.

Y con esto, se acabo el post del día 2 y me voy a dormir porque me caigo redondo.

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SXSW Interactive 2013

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Una vez más, tengo la suerte de poder asistir a SXSW interactive 2013. No ha de ser justamente por la visión de mi empleador, que no lo consideró un invento importante (glup) sino porque de mi bolsillo pagué toda la movida. Y apenas pasado un día, ya les puedo contar que no me arrepiento.

Este año viene más variado que nunca, con charlas que van desde lo más nerd y oscuro del mundo digital hasta lo más liviano del comportamiento humano. Después de todo, el lema de SXSW interactive es: creatividad, innovación e inspiración. Y hay porciones grandes de las tres.

 

Día 1 – SXSW Interactive 2013

 

Primera charla: Opening remarks from Bre Pettis

¿Qué decirles de Bre Pettis? Más allá de que es exactamente la mezcla de dos amigos míos (Gastón Ghersi y Patricio Delfosse, si es que les da curiosidad), Pettis es el fundador de Makerbot. Makerbot es una impresora 3D. De esto hablaron mucho muchos. Pero lo sensacional que presentó en SXSW fue el scanner 3D ¿Qué implica esto? Que cualquier persona puede tomar un objeto, escanearlo y replicarlo. Sin saber programar, sin saber diseño industrial. De igual manera que para hacer una fotocopia no hace falta saber diseño gráfico. ¿Se dan cuenta del impacto? Todo es copiable, todo es reproducible. Y se a eso le sumamos el Thingiverse.com, el repositorio de diseño para que, gratuitamente, la gente baje e imprima tal vez puedan entender el impacto de lo que se presentó.

Estoy convencido que el 3D printing va a hacer a la manofactura lo que la computadora al publishing o la fotocopiadora a la impresión de libros. ¿Esto es bueno, es malo? Veremos en el futuro. Pero una cosa es segura: nada va a ser igual.

PS: En la Argentina existe un equipo de gente haciendo una impresora 3D nacional, por un lado la de Kikai Labs, por el otro la Trimaker liderada por Emiliano Chamorro, que es como un Bre Pettis argento.

Van alguna fotos sueltas de la presentación con algunos slides que me parecieron simpáticos.

 

 

Segunda charla: Building successful teams in Latin America

Acá, debo admitirlo, llegué tarde. Solamente puede escuchar el “muchas gracias a todos” de Diego Saez-Gil (Co-Founder de WeHostels), Pedro Torres Picón )Managing director de Quotidian Ventures) y Sebastián Valin (Founder & CEO ComparaOnline.com). Pero por suerte, otra gente amiga estuvo desde el comienzo y me resumió su contenido como lo siguiente: crear empresas en la región es muy dificil y son muchas las cosas que hay que tener en cuenta. Nosotros, como latinoamericanos, lo tenemos clarísimo.

El resto del mundo, no.

Por lo tanto, la sesión consistió en una lista de las virtudes y defectos desafíos que plantea la región.

 

Tercera charla: Spreadable Media: Value, Meaning & Network Culture

Plato fuerte de la tarde. Por si no lo saben, les cuento que soy un cholulo de Henry Jenkins, el autor de Convergence Culture. Y en esta sesión iba a tener la oportunidad de escucharlo directamente. Y después, de yapa, me iba a firmar el libro que daba origen a la charla. ¿Qué dijo? La charla fue genial y el tema fascinante. Pero antes que escuchar mi versión, les aconsejo dos cosas: una, que vayan al sitio de http://spreadablemedia.org/ y directamente lean de primera mano o dos, lean algunos verbatims directamente.

 

Fiesta: The interactive opening party presented by Frog Design

El tema de si fiestas sí o fiestas no es un debate que enfrenta a muchos en SXSW. O mejor dicho, me enfrenta a mi solo, porque a todo el mundo le encantan con la excusa de hacer networking. Lo dije el año pasado, lo vuelvo a decir este: no creo que haya networking ninguno porque la música no deja hablar y mucha gente no tiene puesto su cartelito.

Pero, eso sí, pueden ser divertidas.

Este año me convenciero de ir a la fiesta de apertura sponsoreada por Frog Design. Frog Design es la empresa de diseño industral detrás de muchos de los objetos más icónicos que conocemos, entre ellos, la O2 de Silicon Graphics o algunos desarrollos de la época de Jobs en Apple.

En la fiesta no sólo pusieron música y dieron tragos gratis, sino que hubo dos “puestas” que me llamaron la atención. La primera fue la Geo Snake: una vibora motorizada por humanos dentro (ver video) que cambiaba de color según el lugar por donde estuviera pasando.

La otra cosa que me pareció interesante es un maping 3D sobre la puerta de los baños químicos, lo que pemitía saber en tiempo real si estaban libres u ocupados y si fuera así, desde hace cuánto y qué se estaba haciendo en el baño. Indiscreto, puede ser, pero divertido.

Y con esto, cerramos el día uno. Nos vemos mañana.

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¿Compartimos viaje a SXSW interactive 2013?

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Ya los aburrí bastante el año pasado con el día a día primero y las loas después sobre los que fue SXSW Interactive. Es lógico que este año, vuelva a Austin, Texas a ese festival de ideas en serio.

Lamentablemente, este año mi empleador ha decidido que SXSW no es un gasto que pueda enfrentar la empresa. Si bien me parece una decisión poco feliz, no significa que deje de asistir. Financiado por la Fundación para la expansión intelectual del joven digital (la famosa FUNEXIJODI, es decir, mi propio bolsillo) voy estar en SXSW. Pero -para ahorar- vamos a compartir gastos de alojamiento entre quien suscribe, el equipo fundador de Comenta TV (tres personas) y quien quiera sumarse a la aventura.

La idea es compartir una casa lo más cerca posible del evento (el auto ya está alquilado) y hacer que la estadía sea lo más económica posible.

Aquellos que busquen glamour entrepeneur y quieran imaginar que son Gordon Gekko pueden pagar un hotel cercano. Pero aquellos que tengan ganas de aprender, de conocer gente copada (dicen que soy muy simpático) y hacer buenos contactos, son más que bienvenidos para sumarse al trip. Como dicen los gringos: the more, the merrier.

¿Quién se suma?

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Internet: más estupido te hará a vos.

Hace unos días, a través de la cuenta de TedXriodelaplata en Twitter publicaron lo siguiente: “¿Internet nos hace estúpidos? En la columna de @TEDxRdelaP en @bastatodo se debatió esta polémica pregunta. Escuchalo: http://ow.ly/gxug6″. Si bien el programa era viejo, decidí escucharlo porque tenía tiempo libre a raíz del año nuevo. No me gustó nada: más que un debate, el programa fue genoroso en la afirmación de que Internet -al menos- nos hacía más distraídos y con problemas para fijar la atención.

El post es largo. Vayan al baño ahora.

Tengo una versión de Superficiales, el libro de Nicholas Carr esperando en el Kindle desde hace un tiempo. Por alguna razón, nunca me decidí a leerlo, tal vez porque -en principio- estoy en contra de la premisa. No creo que ninguna tecnología nos haga más tontos.

El argumento no es nuevo. Siempre hubo gente que se opuso a las nuevas tecnologías o nuevos medios. Los mismos pavotes pseudo intelectuales que en los 70 y 80 decían “yo no tengo televisión en mi casa” son los mismos que hoy dicen “yo no tengo Facebook ni Twitter“.

Pero la cantinela no es nueva. Es vieja. Muy vieja. Y no hablo de décadas, hablo de varios miles de años vieja.

En el Fedro de Platón, el suicida más famoso de la historia, Sócrates, decía que la escritura “sólo producirá el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; confiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu“. ¿Alguien gusta de una porción de Wikipedia? ¿No? Bueno, sigo.

Johannes Trithemius, en el siglo XV, sostenía que la imprenta -ese invento reciente- iba a dejar sin trabajo a los monjes y que -no era lo mismo- un libro impreso que un códice copiado. En la misma onda, un juez venciano, un siglo después, decía que “la pluma es una virgen, pero la imprenta es un prostituta“. Claro que es bueno recordar, que al momento de la llegada de Gutenberg y su combinación de inventos llamada imprenta, la más grande biblioteca de Europa era la de la Universidad de Cambridge… con 122 ejemplares. Mozo, tráigame una orden de prostitutas, por favor.

En el siglo XVIII, a medida que -por la llegada de la imprenta- los diarios fueron más comunes, se empezó a abandonar la práctica de recibir las noticias semanalmente a través del púlpito de la iglesia (de ahí las famosas “noticias parroquiales”). El noble francés Guillaume-Chrétien de Lamoignon de Malesherbes -los amigos le decían Malesherbes, nomás- si bien parece por lo que leo que era muy buena persona, estaba en contra da la “moda de los diarios“, dado que “aisla socialmente a los lectores” al evitar que reciban las noticias todos juntos, dominicalmente y en dulce montón.

Cuando llegó la electricidad, en el siglo XIX, mucha gente también temía que “nos hiciera daño“. Como ejemplo tomen al presidente de los Estados Unidos de ese momento, Benjamin Harrison. Como muchos en su época, sentía que la electricidad era algo peligroso, por lo que le pedía al personal de la Casa Blanca que fueran ellos los que encendieran y apagaran la luz por temor a quedar electrocutado. Y después nos quejábamos de Bush hijo.

En la edición de noviembre de 1889 de la revista Nature apareció una nota llamada “La venganza de la naturaleza contra los genios”. Les regalo unos parrafos: “En este momento, una de nuestras más peligrosas mascotas es la electricidad. Hemos metido el poder eléctrico en las más simples de nuestras industrias domésticas y hemos tejido una telaraña con éste -el más sutil de los agentes, una vez sólo activo en las sublimes manifestaciones del Omnipotente- en todas nuestra actividades y llenado la atmósfera con los filamentos de la muerte“. Y la fiesta sigue: “El teléfono es el más peligroso de todos porque se mete en todos nuestros quehaceres domésticos. Siendo su interminable red de cables una perpetua amenaza a la vida y a la propiedad. En su mejor uso, como mucho es una conveniencia. Nunca fue una necesidad“.

Y en similar tenor, existe una encuesta llevada a cabo en 1926, en San Francisco, por el comité de educación para adultos de los Knights of Columbus en donde se hacían dos preguntas tremendamente reveladoras: ” ¿Hace el teléfono a los hombres más activos o más perezosos? ¿Rompe el teléfono con la normal vida familiar y la vieja costumbre de visitar a los amigos?“.

Saltemos ahora al siguiente medio masivo o revolución tecnológica: la radio. En el año 1936, la revista inglesa Gramophone se lamentaba de lo siguiente: “los niños han desarrollado el habito de dividir su atención entre la edificante preparación de sus deberes y la llamativa diversión del parlante“. Y se pone mejor: “por la noche, los niños se quedan despiertos, desvelados o se despiertan gritando por un sueño aterrador, directo resultado de las pesadillas provocadas por los relatos de misterio“. ¿Les suena la cantinela de los video games violentos?

Y así podemos seguir por un tiempo largo. Tomen la tecnología que quieran: siempre hay alguien que sostiene que “hace mal”.

George Landow, el autor de Hipertexto 3.0, tiene una frase muy buena: “frecuentemente he escuchado a los humanistas usar la palabra tecnología para definir “alguna fuerza intrusiva y extraña, como la computación”, como si lapices, papeles, máquinas de escribir y la imprenta fueran de alguna manera “naturales“. La tecnología digital puede ser nueva, pero la tecnología, particularmente la tecnología de la información, ha permeado toda cultura conocida desde los comienzos de la historia humana. Si esperamos discernir cómo nos moveremos más allá del libro, no debemos tratar a todas las previas tecnologías de la información -como el lenguaje, la retórica, la escritura o la imprenta- como no-tecnológicas“.

Pero ¿por qué hay gente que se resiste a las nuevas tecnologías? No es que -necesariamente- cada generación tenga una cuota de tercos y los tercos contemporáneos son los que dicen que Internet o Twitter o Facebook nos hacen más tontos. Debe existir alguna razón más allá. Tal vez tenía razón Douglas Adams cuando sostenía en El Salmón de la Duda que “todo lo que ya existía cuando viniste a este mundo es normal, comun y simplemente una parte natural de cómo funcionan las cosas. Todo lo inventado entre que tenés quince y treinta y cinco es nuevo, excitante, revolucionario y a lo mejor podés hacer tu carrera de eso. Todo lo inventado despues de que tenes treinta y cinco, está en contra del orden natural de las cosas“. Sin embargo, creo que los tiros vienen por otro lado.

Genevieve Bell, es antropóloga, australiana y la directora del departamento de Investigación de Experiencia e Interacción de Intel Corporation. Esta señora tiene una teoría que es muy interesante. Para que las alarmas del coro griego agorero empiecen a sonar, se necesita que cualquier nueva tecnología afecte a estas TRES características, como una trifecta de Satán:

  • Tiene que cambiar tu relación respecto al tiempo
  • Tiene que cambiar to relación respecto al espacio
  • Tiene que cambiar tu relación con respecto a otras personas.

La electricidad cambió nuestra relación con el tiempo (la noche no era LA noche), el espacio (los lugares podían ser más grandes, sin ventanas) y la gente podía hacer cosas que antes sólo podía hacer de día. Terror garantizado.

El teléfono cambió nuestra relación con el espacio (lo lejos de repente estaba cerca), el tiempo (ir a una gran distancia para hablar con alguien me tomaba tiempo, ahora hablo a la distancia, pero instantáneamente) y con los otros (no te veo, te llamo y hablamos). Pánico en las calles.

Y ahora apliquemos ese razonamiento a la televisión (¡masas horrorizadas!), la radio (¡pavor en el alma!) o Internet (¡Ay, que me vengo tonto y no me doy cuenta!).

Uno de los argumentos que se utilizan para sostener que cada twitt nos arranca unas neuronas y un poco el alma, es el concepto de neuroplasticidad, en donde cada experiencia “modifica” el cerebro como si fuera una plastilina marcandonos de manera indeleble e irreversible.

Tontera.

Steven Pinker, en un editorial excelente en el New York Times, explica que: “la experiencia no modifica la capacidad básica de procesamiento de información del cerebro. Los programas de lectura veloz vienen clamanado desde siempre que lo hacen, pero el mejor veredicto fue el de Woody Allen luego de leer “La Guerra y la Paz” en una sola sentada: “era sobre Rusia”, dijo”.

En resumen, me pone de mal humor ver gente inteligente haciendo la misma pantómima que -apenas buscando un poco- puede verse como un proceso que se repite una y otra vez. El teléfono no nos hará más malvados y arruinará nuestra vida familiar, Internet no nos hace más tontos, Twitter más distraídos o Facebook más superficiales: somos como somos y somos quienes somos con nuevas tecnologías o sin ellas.

Por supuesto que esto no implica que todo debe ser tomado sin pensar o calcular consecuencias. Yo tengo un Kindle, pero mi relación con los libros impresos la explicaron mejor que nadie George y Ira Gershwin en una canción de 1938, Love is here to stay:

The radio and the telephone
And the movies that we know
May just be passing fancies,
And in time may go!
But, oh my dear,
Our love is here to stay.

Posted in Berrinches | 8 Comments
Ventolin