Tal vez, sea porque somos argentinos.
No sé como será en otros países, menos aún en otras ciudades, pero tengo la sensación que Buenos Aires debe ser una de las ciudades con más "buzz" sobre entrepeneurship del mundo. Y ojo, que no estoy diciendo la ciudad con mayor cantidad de entrepeneurs, sino la ciudad con más cantidad de gente que se dedica a hablar sobre como empezar un negocio o empresa cuando, en realidad, nunca llevó a cabo ningún negocio o empresa salvo, si se quiere, el negocio de hablar como empezar a hacer negocios.
En el campo de los que saben en serio, reconozco la autoridad absoluta de
Santiago Bilinkis. ¿Por qué? Porque sin hacer bulla, junto a su socio, creó Office-Net desde la nada y terminó siendo uno de los grandes jugadores (sino EL jugador) más importante de la región. Por otro lado, siempre siempre estuvo apoyando a otros para que hagan "lo mismo que hizo él". En definitiva: una rara combinación de laburante, de profesor y de mentor, todo en uno. Pero fundamentalmente, puede mirar hacia atrás y decir: "como yo hice ESTO, te explico como podés hacer lo tuyo".
Por contraste, lo que encuentro en Buenos Aires es un horda de entrepeneusarasos: conferencias, reuniones, mixers, tech meetings, meet & greets y wash & wears de una comunidad que, como un loop infinito, se juntan a hablar de cómo hacer sin haber hecho, se juntan con otros que dicen que harán pero no hacen y cambian tarjetas como las hormiguitas feromonas.
Tal vez sea que me estoy haciendo viejo y descreído, tal vez sea que me estoy transformando en un amargo, pero creo que los entrepeneusarasos y su sarasa entrepeneurship está dominando cada vez más el ambiente de los desarrollos ligados a tecnología.
Cuando junto con amigos creamos el capítulo de MobileMonday, al menos mi intención era hacer pública las charlas que ya de hecho veníamos teniendo los "amigos" de la industria, que de forma más o menos mensual nos juntábamos en Kansas a comer -yo seguro- unas hamburguesas y chusmear sobre qué estaba pasando en nuestro negocio. En el algún lado del camino, esto se perdió y tal vez por eso decidí mantenerme a un costado de las actuales MoMo. Y ojo, que la versión actual -muy probablemente- sea mucho más atinada que las primeras. Pero, por alguna razón, ya no me gustan tanto.
En fin, supongo que la sarasa entrepeneurship seguirá viva y coleando mientras haya gente que sueñe con ser el próximo Bill Gates o Steve Jobs (a gusto del consumidor).
Por mi parte, creo que pasaré a cuarteles de invierno. No more conferencias y charlas.
Si alguien quiere saber algo, siempre me pueden preguntar.