Misceláneas y colores de SXSW

Si tuviera que elegir una conferencia, una sola conferencia a la que tuviera que asistir anualmente, estaría entre dos: TED (la posta, la de USA que cuesta cara la entrada) o South by Southwest. Y muy probable, luego de un debate interno muy cortito, me incline por la segunda.

La variedad de personas diferentes a la que tuve el gusto que escuchar no se me va borrar facilmente. Pero este post no es sobre la conferencia, sino sobre aquellas cosas que rodean a la conferencia en sí. Pequeños detalles de color que me llamaron la atención y que son -al menos para mi- interesantes.

 

Los Pedicabs

De entrada te puede parecer medio salvaje que un pobre pibe tenga que pedalear como un descosido para poder llevarte de un lado a otro.  Pero con el tiempo te das cuenta que: a) los ciclistas gana bien b) es un recurso de estudiantes para hacerse unos pesos, no es pobre gente desamparada que no tiene dinero c) incluso conozco un amigo que -de vez en cuando- hace de chofer solamente como para mantenerse en forma.

No podés dejar de ir a SXSW sin haberte tomado uno para llegar a la conferencia en ese hotel que, de otra manera, no llegabas.

 

Fedex USB-man

Cada quién promociona su marca como más le gusta, y una que me pareció muy canchera fue el cargador humano de Fedex. El tipo estaba en la puerta al final del evento (cuando las baterías de todos los smartphones, ipads, tabletas y grageas empiezan a decir basta) y ofrecía cualquiera de sus puertos para que le enchufaras lo que quisieras.

No ESE puerto para enchufarle algo no lo ofrecía.

Pero sí, como ven en la fotos, había USB para todos Y mientras cargabas tu devices, conversabas un poco.

 

El carrito de Chil’antro

Increíblemente, una de las cosas por las que es conocida Austin es por la calidad de sus food-trucks. Y el que viene ganando todos los premios desde hace varios años es este, Chi’lantro comida fusión mexicano – coreana.

De entrada pareciería una de esas mezclas que van a andar mal, pero debo admitirles que era uno de los carritos que buscaba cuando tenía un poco de tiempo a los mediodías entre una charla y otra. Lo que los hizo famosos son las Kimchi Fries (que yo no las probé), pero la hamburguesa -siempre y cuando se acuerden de pedirla sin cebolla, porque le ponen muchísimo- es riquísima y un poquito picantita.

 

El hotel Driskill

El Driskill es uno de los hoteles en donde se desarrollan muchas de las conferencias del SXSW, por lo que es muy probable que lo visiten. Pero cuando lo hacen, tomense un segundo para admirar la belleza de la arquitectura. Lo fundó en 1886 Jesse Driskill, un magnate del ganado que la había levantado con pala vendiéndole carne al ejército confederado en la guerra civil de los Estados Unidos.

Con mosca que la salía por las orejas, construyó un hotel a todo lujo que competía con los hoteles más caros de New York o de Boston. El problema era que el hotel estaba en el medio de Texas, en una ciudad llamada Austin y llena de vaqueros que preferían dormir en los establos que en un hotel que costaba lo que ganaban en un mes.

Para hacer la historia corta, el hotel se fue a la bancarrota al poco tiempo y la leyenda dice que el pobre Jesse terminó perdiéndolo en un partida de poker con su hermano Jim “Doc” Day.

Y un último detalle: dicen que está más lleno de fantasmas que vagón del subte de Buenos Aires en hora pico. Y entre los fantasmas, dicen que está nada menos que el Mr. Driskill.

¡Buuuuuuu…..!

 

 

Los posters de comms

El primer día de la conferencia, noté que cubrían las columnas del salón de exposiciónes con rollo de cocina, como si estuvieran cuidando el hormigón. Al día siguiente me di cuenta del por qué. Decenas y decenas de stickers, posters, servicios, sitios, códigos QR, biblias y calefones poblaban cada centímetro libre que hubiera. Realmente uno podía pasarse un buen rato “leyendo” las columnas y viendo qué había para hacer o qué se podía investigar ese día.

 

 

El bookstore de SXSW

Si los demonios habitan en algún lugar de Austin y la SXSW, es en el bookstore. Imaginen lo siguiente: van a una conferencia, les encanta lo que el conferenciante dice. Al final, anuncian: ahora X va a firmar su libro sobre el tema que acabamos de ver en el bookstore del primer piso. Y no sé ustedes, pero yo iba subyugado, como una mezcla de lemmin nerd o ratón de Hammelin digital, dispuesto y contento a comprar el libro con firmita. Y ya que estás, te ponés a mirar…. y otro más encontrás. Y así estoy en este momento. Con tanto peso de más que creo que voy a tener que conseguir una valija SÓLO para lo libros que compré.

En fin: sarna con gusto, no pica pero cuesta 30 dólares en valija extra por llevar tanto peso.

 

 

IronWorks BBQ:

En Texas hay una forma de cocinar llamada brisket. ¿En qué consiste? Primero, por 12 horas, non-stop, se ahúma la nerca con humo de madera de roble. Y dale, dale, dale. Y se hace con unos tanques que parecen alambiques.

Luego se cocina la nerca ahumada en la parrilla y se come con salsita barbecue encima. Eso es un brisket. Y eso es el paraíso en forma de alimento. Y uno de los mejores lugares de todo Austin para comerlo es el Ironworks BBQ (el terreno es donde funcionaba una de las primeras herrerías de la ciudad) y a pocos pasos del Austin Convention Center. Eso sí:  a prepararse para la fila si deciden ir en el agujerito para el almuerzo entre conferencias y a prepararse para el olor a huimo de roble que te queda encima. Aunque tratándose de brisket, en ese caso no es olor: es perfume.

 

 

Los murciélagos:

¡Sántos mamíferos voladores, Batman!

Los que somos de Buenos Aires no somos extraños a estos pequeños mamíferos voladores, terror de las damas y caballeros de pelo largo (lo que por cierto, es un mito: los murciélagos no se enriedan en el pelo).

Pero a lo que no te podés acostumbrar aunque seas de Buenos Aires es a una colonia de un millón y medio de estos bichitos viviendo todos juntitos. Otra que la vecindad del Chavo.

A pocas cuadas del Austin Convention Center, van a encontrar un puente que cruza un río. El puente se llama Ann W. Richards Avenue Bridge, pero como separa North Congress Avenue de South Congress Avenue la gente local, lo llama con mucha lógica, Congress Avenuew Bridge. El río que pasa por debajo es el famoso Colorado river de tantas películas de vaqueros, y entre el bridge y el river tenés 1,5 millones de murciélagos que -a la caída del sol- salen a buscar bichos para comer.

Tranquilamente podés enganchar el espectáculo a la salida de las conferencias, vas a ver a toda la gente atiborrada de un lado del puente, barcazas en el río y algunas personas en un parque aledaño. Cuando el sol cae, esperas 5 minutos y comienza un chorro (no se me ocurre una mejor palabra para describirlo) de murciélagos que llega a oscurecer el cielo como una bandada.

Es gratis, es copado y por algo el lema de Austin es: “Keep Austin Weird”, pero su símbolo es el murciélago.

 

 

Venus y Marte

Esto es medio pavote, pero gracias a una de las conferencias, me enteré de que Venus y Marte estaban muy cerca el uno del otro y que eran el segundo y tercer objeto más brillantes en el cielo nocturno. Lamentablemente, esto no ocurrirá el año que viene.

 

 

El tradeshow

En los últimos días de las conferencias, uno de los salones principales de la planta baja se abre y aparece: el Trade Show. Esto es una expo de empresas que quieren mostrar sus cosas, proyectos, productos, ideas, etc.

Me dicen que en años anteriores era febril, que regalaban remeras a troche y moche y que era una fiesta del merchandising.

Pues este año, más parecía la fería de Internet de algún pueblo olvidado de la provincia de Buenos Aires: pocas cosas interesantes, poco merchandising y poca onda, por lo que no se les ocurra perderse una charla por ir a ver qué hay.

 

La calle 6:

Como dije en algún post anterior, no soy muy amigo de las fiestas, los bares o del alcohol. Tampoco creo que ir a las fiestas post-conferencias sea una graaan manera de conocer gente interesante para el negocio. Pero si, admítolo, puede ser divertido.

Austin -lo dije antes también- es una super ciudad, y una de sus calles, la calle 6ta., aúna todos los bares, boliches, bares temáticos, negocios interesantes, disquerías, pizzerías al paso y otras necesidades propios del gringo en espíritu festivo y gritón.

En todas las noches de SXSW, pero especialmente en la medida que se acerca la parte de SXSW Music, la calle 6ta. se transforma en peatonal y la gente va de bar en bar, escuchando bandas en vivo y divirtiéndose en general. Eso sí: a las 2 de la mañana, con la rigurosidad del ejército chino en Thien Na Men, los bares cierran y la policía despeja a cualquier persona -sobria o beoda- que esté dando vueltas por la zona. ¡Yo le voy a dar, dezacatau’!

 

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